Mucho se ha escrito sobre ello, y especialmente lo han hecho los grandes filósofos de todas las edades, pues la música como resultado fenomenológico, es algo verdaderamente inexplicable, no obstante pueden observarse sus causas y efectos en los seres animados, hombres o animales.
Es por ello que dentro de los pensamientos de los filósofos destaca para mí uno muy conocido, que se limita a lo más básico y se circunscribe al campo de la educación. Es del idealista filósofo PLATÓN, que suele haber dicho: “SE EDUCARÁ EL CUERPO CON LA GIMNASIA Y EL ALMA CON LA MÚSICA”, y en el contexto del pensamiento griego de esa época de MENTE SANA EN CUERPO SANO, queda claro que no es una dualidad sino una simbiosis de ambas partes. No puede existir un individuo sano totalmente si el alimento que le provee a su cuerpo o a su alma, es de mala calidad.

Este impacto es mayor en los seres recién en desarrollo o formación como los niños. En muchas partes del mundo subdesarrollado, vemos niños desnutridos, enfermos, o una juventud e incluso adultez, subdesarrollada en sus facultades físicas, mentales o bien emocionales, todo por el resultado de una mala nutrición.

Ya sea que esto sea por la acción de una política perversa que desea ver a un pueblo sometido a causa de un subdesarrollo programado, o bien por el descuido o desconocimiento de los padres o encargados de criar, fecundar, hacer desarrollar esas criaturas que vinieron al mundo para brillar y no para ser solamente una carga o problema para la sociedad, porque no precisamente la pobreza física es la causante de la pobreza del alma, sino la ignorancia y la maldad de hombres por dominar a otros hombres que luego degenera en violencia y corrupción y por lo tanto en unas sociedad enferma y vulnerable.

Por lo tanto es claro, que el rol de la música depende primero del rol de los maestros o educadores, sean los padres desde la cuna o más temprana infancia o los encargados de una política de nación o sociedad. Primero debemos educar a los maestros para luego poder aplicar, así como un médico a su paciente, la medicina en el alma del niño o persona, pues también hay muchos adultos necesitados del poder de la música que sana y alivia los dolores y aflicciones del alma e incluso cuerpo, e inspira a ser mejores humanos y corregir nuestras fallas emocionales para vivir como seres de luz en una sociedad que se estruja en una lucha contra las tinieblas del odio, el vicio y la corrupción. Esa es la IMPORTANCIA O LA INFLUENCIA DE LA MÚSICA: AYUDAR A CONVERTIRNOS EN ¡SERES DE LUZ!

JORGE GUSTAVO MEJÍA

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